domingo, 28 de mayo de 2017

Memorias del Hombre de los Lobos



Impresiona la calidad literaria con que Sergei Pankéyev relata su vida. Estoy enfrascado en este libro que comienza así:  

"Soy un emigrado ruso de ochenta y tres años y fui uno de los primeros
pacientes psicoanalíticos de Freud: el conocido como el 
Hombre' de los Lobos.' Heme aquí sentado, dispuesto a escribir
mis􀂯recuerdos de infancia."


Recién en la página 99 aparece mencionado por primera vez Freud, a propósito de un médico joven que se hizo cargo de su cuidado y con el cual viajaron a Viena. Este médico había leído las obras del creador del psicoanálisis, pero no tenía preparación como analista. Sin embargo, intentó un análisis -basado en sus propias lecturas- con su paciente Sergei. El médico asistió por un lapso de tiempo a la finca de Odesa (Rusia) en la cual vivía el joven junto a su madre. Su hermana mayor se había suicidado hace años (capítulo El duelo inconsciente) y había provocado un inmenso forado en la vida psíquica de Sergei. Posteriormente había muerto su padre, también de forma repentina pero por motivos de salud. 

Este médico ensaya un psicoanálisis sin los resultados esperados, pero ayudó bastante a Sergei. En primer lugar, le dio una esperanza de cura a su paciente, lo cual es sanador de por sí. En segundo lugar, clarifica el diagnóstico al decir que la afección era de tipo emocional, y que la solución no pasaba por una internación prolongada en un sanatorio. Sergei para ese entonces, era un joven de veinti... años que vivía atormentado por la depresión. Había intentado diversos tratamientos con resultados sólo parciales, incluido uno con el famoso Emil Kraepelin. Los procedimientos médicos en aquellos tiempos (principios de siglo) eran extremadamente rústicos y limitados, por lo tanto, era imposible que lo sanaran de manera definitiva. 

Sergei relata su primer encuentro con Freud así: 

"Cuando llegamos a Viena en enero de 1910 y conocí a Freud, su personalidad me impresionó de tal manera que le dije al Doctor... que ya estaba decidido a que me analizara Freud, (...)

Su principal motivación para seguir el tratamiento con Freud, era contactar a Teresa, su gran amor y a la cual dedica buena parte de las memorias (capítulo Castillos en el aire). En la primera sesión, le consulta sobre si es bueno que la vuelva a ver, frente a lo cual Freud le responde que sí, pero luego de unos meses de análisis. Esta respuesta es terapéutica, por cuanto cifra una esperanza y una expectativa en el hombre de los lobos. El análisis cobra sentido como la antesala necesaria antes de ver a Teresa. Freud denota oficio y temperamento con su respuesta. Decirle que no vea a su enamorada a un chico de veinticuatro años, es echar por la borda un tratamiento y la posibilidad de sanar a una persona que lo necesita. 

Teresa era una mujer hermosa y algo mayor a Sergei. De ascendencia española (de ahí su nombre), la chica trabajaba como enfermera en el sanatorio de Munich, en el cual el joven ruso fue destinado. Queda prendado a ella desde el primer momento y luego de algunos intentos, entablan una relación. Pasa el tiempo y por ciertos intervalos, el vínculo entre ellos se mantiene. Sin embargo, Teresa era inestable emocionalmente e incapaz de ser feliz, como lo demuestran sus cambios de ánimo repentinos en relación a Sergei. La relación se tornó enfermiza con el tiempo. Nuestro hombre de los lobos describe a Teresa como una "perfecta histérica" en su diario y al lector no le quedan dudas de aquello. 

* PD: En la próxima entrada sigo comentando este libro que llama a releer el estudio de Freud.-       

          

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