miércoles, 21 de marzo de 2012

Amor de transferencia (1915)


Freud escribió una serie de artículos y conferencias que fueron compilados bajo el título de Técnica del Psicoanálisis. Son escritos que versan sobre temas relacionados con el desempeño profesional del psicoanalista y las posibles dificultades que pudieran surgir. Uno de estos trabajos lleva por título: Observaciones sobre el amor de transferencia (1915). Me parece oportuno estudiar este trabajo luego de publicar acerca de las vicisitudes que tuvo Carl Jung para tratar a Sabina Spielrein.
 
En el artículo, Freud responde a algunas interrogantes que pudieran surgir sobre el análisis y puntualmente, se refiere al amor de transferencia como un subproducto esperable en un análisis:
 
“Me refiero al caso de que una paciente demuestre con signos inequívocos o declare abiertamente haberse enamorado, como otra mortal cualquiera, del médico que está analizándola”. Pág. 442
 
El analista, para empezar, debe abstenerse de concretar una relación con su paciente, pero eso sí, permitir que el enamoramiento surja en la relación analítica. Manejar la transferencia implica conservar ese enamoramiento en pro de la labor analítica y no de los deseos carnales que pudiera haber. Se trata de un amor virtual que en ningún caso se corresponde con el amor de la vida real. Es un producto de la relación analítica y no del azar o la suerte (algunos dirán de la mala suerte), como cabría esperar del amor común.
 
“Conservamos la transferencia amorosa, pero la tratamos como algo irreal, como una situación por la que se ha de atravesar fatalmente en la cura…” Pág. 446
 
El objetivo del análisis es liberar a la paciente de sus trabas para que entable una relación sincera de amor allá afuera, no dentro de la consulta. El terapeuta que se dejara llevar por sus impulsos y concretara la relación, quebrantaría grandemente el equilibrio mental de su paciente. Freud narra a modo de chiste, la historia de un agente de seguros muy poco aficionado a la religión. Una vez que cayó enfermo, su familia envió a un sabio sacerdote para que lo adoctrinara. Luego de una larga conversación, salió el sacerdote sin haber convertido al enfermo pero asegurado contra toda clase de riesgos (ja). El enamoramiento de la paciente por su analista se mantendrá como un subrogado necesario y jamás deberá concretarse.
 
Ahora bien, si se diera el caso de una enferma que no acepta lo mental y la actividad psíquica como un sustituto del deseo, entonces estamos a las puertas de la psicosis. La no aceptación de lo psíquico por lo material rebasa los límites de la neurosis y nos instala de lleno en la locura. Es lo que en semiología psiquiátrica se denomina “pérdida del juicio de la realidad”. Es interesante este punto porque nos lleva a pensar que el manejo adecuado de la transferencia, también podría tener implicancias en el diagnóstico.
 
Una última cosa para resaltar, es que Freud sostiene que la cura se da en la abstinencia y en esto coincide con las curaciones del espíritu practicadas por chamanes y hechiceros. La abstinencia es recomendada para enfrentar demonios y maleficios que pudieran estar alterando el orden natural.
  
Pd: Para descargar el artículo OBSERVACIONES SOBRE EL AMOR DE TRANSFERENCIA de S. Freud, haz click en el título.
 



 
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